Cuando leer (y ver) algo distinto también es un acto de disfrute
- Ivonne Casado

- 13 ene
- 2 Min. de lectura
La Empleada (The Housemaid)
Freida McFadden
Letras que me visten

No es el género que suelo leer.Y justo por eso terminó siendo interesante.
Hace un par de meses, en @lasdelbookclub, eligieron La empleada. Yo habría pasado de largo si lo hubiera escogido sola: thriller psicológico, novela de moda, de esas que se ven por todas partes. Pero confié en el grupo, me dejé llevar… y caí.
Caí en una lectura ágil, adictiva, de esas que piden “un capítulo más” cuando ya deberías estar haciendo otra cosa. Me entretuve, me enganché y algo en mí disfrutó mucho no estar analizando, subrayando o buscando profundidad simbólica. Solo leyendo.
Y quizá por eso, cuando anunciaron la película, también caí. Fui al cine con mi esposo —a quien arrastré con cariño— y en plan doble date con otra del book club. Ya eso, de entrada, hacía parte del disfrute.
Ver la historia en pantalla fue otra experiencia. No tanto por la fidelidad al libro, que me pareció bien hecha, sino por el ambiente. El teatro lleno, la gente reaccionando al tiempo: suspiros colectivos, risas nerviosas, comentarios en voz baja, ese murmullo vivo que se crea cuando una historia logra agarrar a todos al mismo tiempo.
Me gustó eso. Mucho.
Me gustó ver cómo una historia que nació para leerse en silencio se vuelve casi un evento compartido. Me gustó observar cómo el cuerpo reacciona distinto cuando la tensión no solo se imagina, sino que se ve, se escucha, se siente en la sala.
La interpretación de Amanda Seyfried le dio un matiz particular al personaje. Hay algo en su presencia que sostiene la tensión sin gritarla, y eso, en pantalla, funciona. No diré que es una obra profunda ni que cambió mi manera de ver el mundo y no lo necesita. A veces disfrutar también pasa por elegir cosas distintas, por permitirnos leer lo que no solemos leer, por ir al cine sin expectativas elevadas y por dejarnos llevar por una historia que entretiene, engancha y cumple su función.
En este momento de mi vida, donde estoy cuestionando la rigidez, la seriedad aprendida y el exceso de exigencia incluso en lo que consumimos, esta experiencia tuvo sentido. Leer algo ligero. Disfrutarlo. Reírme en una sala llena. Compartirlo con amigas. Salir del cine comentando escenas y no temas profundos.
También eso es disfrute.También eso es elegir.
📚 Y no, no todo lo que entra en nuestra vida tiene que transformarnos. Algunas cosas simplemente nos recuerdan que podemos pasarla bien.
Y eso, créanme, ya es bastante.




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